deseo sexual

Hablemos del deseo sexual

A diferencia de lo que aparece en la cultura pop o en el porno mainstream, al deseo hay que trabajarlo.

No es como un botón en nuestra frente que, si se aprieta, inmediatamente ya tenemos ganas de hacer todo con la persona que tenemos enfrente. Al menos desde esta perspectiva, se suele pasar por muchísimo estrés y angustia por no reaccionar ni actuar como esos personajes en la pantalla del móvil o de la televisión. 

El deseo y el placer sexual es, de acuerdo con los antiguos mexicas, un regalo de los dioses por tanto dolor y angustias que existe en la vida terrenal. Y tan alejados no estaban estos antiguos sabios, ya que para la cultura occidental y científica, el deseo sexual es una energía que está conectada con el sistema de recompensa de nuestro cerebro. 

Deseo y excitación sexual 

Cuando hablamos del deseo, nos referimos a esa energía que puede sentirse en la entrepierna y que recorre gran parte de todo nuestro cuerpo. Se siente una especie de atracción que se intensifica cuando hay: 

  • Motivación sexual,
  • Estar receptivos a los estímulos sexuales, 
  • Que los estímulos sexuales sean los adecuados,
  • Reacción fisiológica de la excitación sexual ( lubricación, erección del pene, erección de los pezones, aumento del ritmo cardíaco, sudoración…),
  • Satisfacción fisiológica, física y emocional.

De modo que estamos viendo que, por un lado, el deseo es esta energía que nos invita a explorar sensaciones placenteras; y por el otro, la excitación es la respuesta fisiológica al deseo. 

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Tipos de deseo sexual

De acuerdo con los estudios realizados sobre la sexualidad humana, el cuerpo posee dos tipos de deseo sexual: 

  • Deseo activo. Este tipo de deseo es el resultado de una reacción fisiológica –principalmente una serie de dinámicas hormonales– que nos incita a reproducirnos. Por eso hay ocasiones en que tenemos ganas a medio día sin haber pasado por ningún estímulo erótico previo. Casualmente, estos momentos concuerdan con la fase de la ovulación de nuestro ciclo menstrual. 
  • Deseo reactivo. Este deseo se le llama reactivo porque es una reacción de toda una serie de estímulos placenteros y eróticos. Desde esa peli o libro erótico hasta esa cena romántica con la pareja; desde esas buenas carcajadas que incitaron a la intimidad hasta estimular cada parte del cuerpo de manera placentera. La realidad es que el deseo reactivo es el que sencillamente reacciona al placer de su contexto.  

¿De dónde surge nuestro deseo sexual?

De acuerdo con la PhD Emily Nagoski, el deseo surge como respuesta de la activación del sistema de recompensa en nuestro cerebro. Es decir, de este sistema que está compuesto de tres (mini)sistemas interdependientes entre sí: 

  • Gusto, lo que nos ayuda a identificar aquellos estímulos hacia los que sentimos inclinación de placer o displacer.
  • Deseo, lo que nos motiva a ir detrás de aquello que nos genera placer. 
  • Aprendizaje, el cual nos permite establecer coherencia entre nuestro gusto y deseo, y el contexto espacio-temporal adecuado. En otras palabras, que sea el momento y el lugar adecuado para poderlas experimentar. 

De modo que desde el sistema de recompensa, el deseo surge después de recibir una serie de estímulos adecuados –que nos gustan– a los que estamos receptivos y nos generan satisfacción tanto física como emocional. Sin embargo, hay ocasiones en que los estímulos no son los adecuados –no nos gustan, no es el momento ni el lugar correcto…–, lo que nos pone en estado de alerta y con cero ganas de continuar a hacerlo todo con aquella persona que tenemos en frente. A estas dos respuestas forman parte de un modelo conocido como Modelo Dual de Control –o las dos reacciones del deseo sexual–. 

Hablemos de la discordancia de excitación sexual 

El Modelo Dual de Control del deseo sexual nos permite comprender que que el deseo es mucho más complejo de lo que se pensaba. Vamos, que no es como nos lo pintó el porno. 

La realidad es que el Modelo Dual de Control nos dice que existe una relación entre el placer subjetivo y la reacción fisiológica de entre el 10 y el 50 por ciento. Es decir que, se puede desear a alguien en un momento específico pero no experimentar la excitación fisiológica –no se lubrica ni se tiene una erección–; o no hubo ningún estímulo erótico que activara al deseo pero nuestro cuerpo se excita y lubrica o tiene una erección. ¡Y esto sucede entre el 10 y el 50 por ciento de las ocasiones!

En general, una solución viable a la discordancia de excitación sexual es – un lubricante

Descubre más: ¿Qué es la excitación sin concordancia?

¿Cómo fomentar el deseo? 

Deliciosa y gozosamente, el deseo se puede fomentar de un y mil maneras. Con esto queremos decir que el deseo, ya sea el activo o reactivo, puede trabajarse en función de los estímulos placenteros de cada individuo. Al ser una realidad tan subjetiva – el deseo se fomenta desde los placeres de cada quién. Por eso, citando al documental de Las muertes chiquitas, “el orgasmo [y el deseo], como la tierra, es de quien lo trabaja.”

Autora de la nota: @maria.jose.ca

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